EL PASO DEL MITO AL LOGOS…
La filosofía occidental surgió como producto de un lento
proceso de evolución del modo de pensar que derivó en la convicción de que el
caos aparente de los acontecimientos tiene que ocultar un orden subyacente, y
que este orden es el producto de fuerzas impersonales.
La filosofía nace como una explicación alternativa a la
explicación mítica de la realidad. Las cosmologías, o descripciones del cosmos,
que elaboran los primeros filósofos son reinterpretaciones de las cosmogonías,
narraciones sobre el cosmos que partían de los mitos sobre el ordenamiento del
mundo.
De igual manera que otras culturas, la griega se asentaba en
la mitología, transmitida y enseñada por los poetas. El mito ofrecía respuestas
orientativas acerca de la naturaleza y el destino del ser humano; acerca del
origen y las normas de la sociedad en las que el individuo se halla inmerso y
acerca del surgimiento y la estructura del cosmos.
Las principales características del mito son:
Los protagonistas de los relatos míticos son los dioses que
simbolizan las distintas fuerza naturales.
Los fenómenos naturales suceden de un modo arbitrario, en
función de la voluntad de los dioses.
Se centran fundamentalmente en la interpretación del origen
y la naturaleza del universo y del hombre.
Intentan ofrecer una explicación total de la realidad.
Encierran patrones morales, ejemplos de comportamiento.
No obstante, los importantes cambios culturales y sociales
que acontecieron en el siglo VI a.C., hicieron que las explicaciones míticas
comenzaran a ser insuficientes.
La explicación filosófica surgió cuando la idea de que las
fuerzas naturales eran dominadas por la voluntad y el capricho de los dioses
dejó de ser convincente.
De esta forma, la idea de arbitrariedad fue sustituida por
la de necesidad, es decir, por la convicción de que todo sucede de forma ordenada
y racional, como y cuando tiene que suceder. Los primeros pensadores griegos
consideraron, así, que bajo los cambios aparentes subyace algo que permanece:
la esencia.
La esencia es lo que comúnmente posee un grupo de
individuos. El verdadero conocimiento supondrá entonces, separar lo esencial de
lo particular, lo permanente de lo cambiante, lo característico de cada uno de
lo que tiene en común con los demás. El conocimiento racional se opone al
conocimiento sensible. Los griegos estaban convencidos de que, por muy útil que
fuese el conocimiento sensible, era necesario un esfuerzo racional para llegar
a comprender el verdadero ser de las cosas. De este modo establecieron una
dualidad en el ámbito del conocimiento: razón frente a sentidos; y el uso de ellos
haría que el hombre tuviera, a su vez, importantes repercusiones en sus ideas
antropológicas.
Se piensa, pues, que el universo y el ser humano, junto con
el resto de los seres vivos e inertes que lo pueblan, forman un todo ordenado y
regido por leyes naturales accesibles al entendimiento humano. E l mundo mítico
se ha convertido en un cosmos. Ahora bien, se plantearon que el cosmos plural y
múltiple quizás pudiera reducirse a unos pocos elementos. De esta forma,
dedicaron sus esfuerzos intelectuales a determinar aquello de lo cual todo
surge, de lo que todo se compone y a lo que todo vuelve: el arché.
Los
presocráticos…
Los
presocráticos basaron sus teorías en la especulación sobre el principio
material de la naturaleza. Entre ellos se encuentran Tales de Mileto,
Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito, Parménides, Empédocles,
Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.
El nombre de
presocráticos hace referencia a todos aquellos pensadores que ejercieron su
labor filosófica antes de Sócrates (desde el año 624 a. C. hasta el siglo V a.
C.). No obstante, esta cronología es bastante artificial, ya que muchos de
estos hombres fueron contemporáneos e incluso sobrevivieron a Sócrates. Sin
embargo, lo interesante de estos pensadores griegos, que no se denominaban a sí
mismos filósofos (a excepción de Pitágoras) y que eran considerados magos,
sabios, médicos, físicos, etc., estriba en que con ellos se inaugura la
filosofía como paradigma racional autónomo y original, es decir, ocupan ese
punto de bifurcación en el que se abrió paso un nuevo camino, el logos, la
razón, que terminó desalojando la religión, el rito, el mito.
Es frecuente
leer en muchos manuales de filosofía que los presocráticos suponen el paso del
mito al logos. Tal interpretación, sin embargo, no está exenta de prejuicios y
malentendidos, provenientes de una cierta manera de observar este fenómeno,
manera heredada de la tradición positivista, que entendió la historia humana
como un proceso lineal y ascendente de progreso en cuyo despliegue, el
advenimiento y desarrollo de la razón positiva, científica y neutral implicaba
un menoscabo, paulatino retroceso del pensamiento mítico y religioso.
Ni que decir
tiene que, bajo esta hipótesis, el positivista se coloca en la posición
privilegiada del que ostenta la victoria y desde esta superior jerarquía lanza
su mirada estimativa con la que enjuicia y valora el «imperfecto» pasado.
Friedrich Nietzshe y Giorgio Colli denunciaron esta postura, considerándola
como premeditadamente falsa.
La interpretación del nacimiento de la
filosofía (y de los filósofos presocráticos) como el «paso del mito al logos», el tránsito de
una sin-razón a una Razón plena. Para Nietzsche es precisamente la razón
teórica que inauguran los presocráticos la que supone un giro decisivamente
perverso y falsificador de la cultura. La historia de la filosofía es la
historia de una decadencia, de un resentimiento.
Ahora bien,
la escisión entre lo profano (razón, filosofía, ciencia) y lo sagrado creencia,
mito, religión) no es tan evidente. El arte adivinatorio ha utilizado siempre
Logoi, razones o mensajes divinos que debían ser astutamente interpretados. La
pitonisa era una hermeneuta y su mántica (éxtasis, delirio, locura sagrada)
degeneró en una razón dialéctica o discursiva que hundía sus raíces en el
asombro, en el enigma. Y el primer enigma que sorprende al hombre es la physis,
la naturaleza, torrente de todo brotar y surgir que ha de ser interpretado y
conocido para ser dominado. El conocimiento, como la mántica, implica una
«anticipación», una previsión de futuro que sólo se puede dar si se conocen las
reglas, los principios que rigen (mandan) el aparente caos del acontecer. La
pregunta por el principio de todas las cosas, por el arjé de la physis,
caracteriza a los filósofos presocráticos. que respondieron a ella de muy
diversas maneras.
Principio
constitutivo del origen de la materia
(según
otros, arjé, o también arkhé, del griego ἀρχή, "fuente",
"principio" u "origen") es un concepto en filosofía de la
antigua Grecia, significando el comienzo del universo o el primer elemento de
todas las cosas. También puede significar sustancia o materia, es decir,
aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir, sólo él mismo.
Tales de
Mileto argumentaba que el agua es el origen y esencia de todas las cosas en el
mundo, quizás, la primera explicación significativa del mundo físico.
Tales fundó
la llamada Escuela de Mileto, a la cual también pertenecieron filósofos como
Anaximandro, que sostenía que el arché era el Ápeiron (lo indeterminado,
aquello que carece de límites); y Anaxímenes, que consideraba que lo era el
aire o la niebla; fluido por excelencia.
Posteriormente
surgió de manos de Pitágoras la escuela pitagórica, caracterizada por la
identificación del arché con los números. Hay que considerar que la escuela
pitagórica no consideraba al número como algo abstracto (concepción actual),
sino que lo veían como algo real. Lo consideraban la más real de las cosas y
precisamente por esto lo concebían como el principio constitutivo de las cosas.
Heráclito parece que retornó a los elementos naturales proponiendo el fuego
como arché por su naturaleza dinámica. Sin embargo para él el principio
originario era el lógos, la palabra; y era solo comparable al fuego puesto que
el fuego es para él una analogía del lógos, ya que el fuego "con mesura se
enciende y con mesura se apaga" así como el logos, (con mesura) da a cada
uno su parte del lógos.
Opuesto al
monismo, que establecía la existencia de un solo tipo de arché, surgió el
pluralismo. Un importante pluralista, Empédocles, decía que todo se componía de
tierra, aire, agua y fuego. Otro, Anaxágoras, defendió que existía una
infinidad de componentes del universo.
El último gran
presocrático, Demócrito, argumentó la existencia de átomos, o partículas
diversas que ni se crean ni se destruyen y que al agruparse construyen todo lo
que conocemos.
Principio
constitutivo del origen de la materia en la actualidad…. Y quie los postulo en
la década de los 60’
En la cosmología moderna, el origen del Universo es el
instante en que apareció toda la materia y la energía que existe
actualmente en el universo como consecuencia de una gran explosión. Una
postulación denominada Teoría del Big Bang. Esta postulación es abiertamente
aceptada por la ciencia en nuestros días y conlleva que el universo podría
haberse originado hace entre 13.700 millones de años, en un instante definido.
1 2 En la década de 1930, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble confirmó que
el universo se estaba expandiendo, fenómeno que Albert Einstein con la teoría
de la relatividad general había predicho anteriormente. Sin embargo, el propio
Einstein no creyó en sus resultados, pues le parecía absurdo que el universo se
encontrara en infinita expansión, por lo que, agregó a sus ecuaciones la famosa
"constante cosmológica", (dicha constante resolvía el problema de la
expansión infinita) a la cual posteriormente denominaría él mismo como el mayor
error de su vida. Por esto Hubble fue reconocido como el científico que
descubrió la expansión del universo, además los científicos que postularon esta
creencia fueron los científicos estadounidenses Alexander Oparin, Stanley Miller, Peter lynds…
entre otros…